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Plumas y pullas (CXXII)





“El periodista no posee hoy los corazones y es sospechoso a los ojos”.
 
Isidoro Fernández Flórez, Fernanflor


“El periodismo es un oficio muy ingrato. Es difícil encontrar en este oficio algún afecto. Es imposible sentirse querido”.

Ramon de Franch
(atribuido por Josep Pla)


“Ciertamente ha habido épocas en las que los periodistas han tenido muy mala fama. La de ahora tampoco es de las mejores”.





Plumas y pullas (LII)




“Para conseguir un buen artículo hay que quemar un ensayo, un soneto y una noticia”.

Francisco Umbral
Retrato de un joven malvado


“[…] escribir un libro es precisamente el fruto prohibido para un periodista atareado […]. La experiencia enseña al periodista atareado que todas las ideas que no caben en uno o dos artículos se quedan sin decir. Los periodistas somos cabras que nos nutrimos de los brotes jóvenes del alma. Y es por eso que en nuestras cumbres yermas sólo de raro en raro se levanta la cimera de un árbol”.

Ramiro de Maeztu
“Larra y su tiempo”


“¿Tanto le importa lo que escribe? […]. Pero si somos sólo vendedores de palabras y vivimos de nuestro comercio. Cuando quiera escribir una obra grande y bella, un libro en fin, puede plasmar en él sus pensamientos, su alma, encariñarse con él y defenderlo; pero los artículos, que hoy se escriben y mañana se olvidan, no valen a mi juicio más que el dinero que se paga por ellos. Si da importancia a semejantes estupideces, acabará santiguándose e invocando al Espíritu Santo cuando tenga que escribir un folleto”.

Honoré de Balzac
Las ilusiones perdidas


“Este es el sueño, algo que quede, el ideal, la gloria del literato; y por desgracia, el desconsuelo del periodista. Los libros van a las bibliotecas; los periódicos a las tiendas de ultramarinos. Transfórmanse en cucuruchos las más ingeniosas improvisaciones del redactor de hojas públicas y luego van al montón de la calle, al cesto del rapero y al cementerio de los harapos: todo apenas en veinticuatro horas”.

Isidoro Fernández Flórez


“El periodismo tiene los fueros y la grandeza de la Historia: no es el más insigne periodista el que escribe mejor, sino el que comprende y maneja mayor número de postulados intelectuales. Por eso Flaubert, el puro asceta de la frase, que en su locura por la letra impresa llegó a decir que el mundo no tenía otra razón de ser que la de dar lugar a la producción de un buen libro, no comprendió nunca el periodismo, del que censuraba la rapidez de su prosa, y la ligereza forzadas de sus juicios. '¡Yo siento –dijo– una repugnancia profunda por el periódico; quiero decir, por lo efímero, lo pasajero; lo que tiene importancia hoy dejará de tenerla mañana’.”

Alejandro Sawa
“El cuarto poder”


“No alimentéis vuestro espíritu del periódico fresco, sino del libro seco”.

Juan Ramón Jiménez


“El verdadero periodismo está en los libros ahora que los periódicos han renunciado a la profundidad y a la extensión”. 



Foto de Marie Hansen. La periodista Elisabeth May Craig, haciendo alpinismo en su biblioteca (1945).

Plumas y pullas (L)



“El periodismo ha transformado la literatura. […] Antes un trabajo literario se meditaba y se escribía en el fondo de un gabinete. No llegaban allí ni las voces de los vendedores de Últimas Horas, ni el incesante vaivén de la vida política, parlamentaria y social. El literato se retiraba del mundo y se rodeaba de silencio como quien quiere rezar. La literatura, en efecto, era un misterio: una religión. Así, pues, el estilo del escritor aparecía con el reposo y majestad de su revuelta biblioteca y de cuanto le rodeaba. Su estilo era sobrio, limado, artístico: correcto de pensamiento y de forma. Como si fuesen de oro, así resplandecían las páginas de su libro.
¡Grata ocupación es para un artista engendrar un pensamiento, acariciarlo, depurarlo, engarzarlo en una frase o en un período de exquisita cinceladura; y levantar la pluma, mirarlo escrito, admirarlo y recrearse en él!
Hoy es otra cosa. […]
Todos los escritores que han tenido ambición y todos los que no han sido bastante ricos para poder dedicarse a literatos se han hecho periodistas. […]
El gabinete de estos escritores está desierto. […] A su casa vienen a ponerse la levita o el frac para ir a los círculos, a los teatros y a las reuniones en busca de asuntos para el número del día siguiente.
Cuando salen de estos centros y entran en la redacción, todo está preparado para recibirlos; todo les espera; todo les estimula a empezar y concluir; todo les hostiga. La gran mesa central o las mesas particulares con sus colgantes lámparas de petróleo; las intactas cuartillas; las plumas de acero, hechas uñas de un pobre mango de madera… El director les dice: –Haga usted una columna. El regente: –Deme usted cuartillas. Los dos: –¡Piense usted al vapor! ¡Escriba usted deprisa!
Los compañeros le interrumpen en su trabajo para consultarle una duda; para preguntarle una fecha; para que tercie en una disputa. Él escribe y llena el papel. […] ¡Qué cansancio, Dios mío, algunas veces cuando la inspiración niega sus alas fáciles al pensamiento! ¡Un mozo de cordel que ha subido un fardo a un quinto piso no suda más que el pobre escritor obligado a llevar la pluma con la velocidad del tic tac del terrible reloj que tiene delante! […]
Frecuentemente, después de concluido el artículo, el regente de la imprenta dice que sobre composición… Hay exceso de original; hay que suprimir algo de lo escrito y compuesto para el diario: No se debe quitar el folletín: ¡Lo esperan con tanta ansiedad las mujeres! Ni noticias: ¡Son tan interesantes! Ni anuncios: ¿De qué viviría, entonces el periódico?... ¡Aquí están las pruebas! Dice el director al redactor literario. Suprima usted de un artículo media columna… Este es el caso mejor; porque otras veces, después de haber agotado el infeliz su ingenio en dilatar un artículo, le dicen, también: –¡Añada usted sesenta líneas todavía!..."

Isidoro Fernández Flórez


"[...] leer y escribir a toda presión es cosa de periodistas como de ningún intelectual".
Manuel Graña
La escuela de periodismo. Programas y métodos


"Una vez, mientras estaba sufriendo con una historia, temiendo que no llegaría a entregarla a tiempo, oí que un reportero veterano me gritaba desde el otro lado de la sala: '¡Vamos, chaval, termina ya! No estás escribiendo para la posteridad, ya sabes'. Pero yo no lo sabía. Continuamente entregaba las historias tarde porque todo el tiempo estaba reescribiéndolas, con la creencia de que lo que escribía quedaría preservado para siemppre en microfilm, en los archivos del eterno periódico de los Ochs. Me veía como un monje que iluminaba el Libro de Kells, como un orgulloso escribano que esperaba que su pulida prosa dejara una impresión duradera".

Gay Talese
Vida de un escritor


“A finales de 1984, Enrique Arias Vega, que entonces era el director de El Periódico de Catalunya, me llamó y me ofreció escribir un artículo diario. Le advertí que no me sentía muy capaz, pues […] yo soy algo lenta y suelen ocurrírseme las frases adecuadas al cabo de seis meses del suceso. […]
Pero Arias Vega me replicó que no siempre en la vida hay que ir de corredora de fondo, que a veces convenía meterse a sprinter. Para mí era como escribir con el trasero al aire, no había tiempo para la corrección, para “rumiar” las palabras con la parsimonia de una vaca. […] Y pronto descubrí que no es tan malo escribir bajo presión, aunque al principio sudaba las frases y las palabras […] Sí, escribir bajo presión no es tan malo, porque nos obliga a mantener siempre las antenas en alto, evitando lo obvio y buscando lo oculto de cada historia, de cada noticia, y hacerlo surgir a las aguas que se ven, que fluyen sin que nos demos cuenta de que fluyen”.

Montserrat Roig
Melindros


“Es una infamia afirmar –como dijo alguien– que cuando el periodista tiene tiempo escribe peor. Cuando el periodista tiene tiempo se da cuenta de lo que significa ser periodista y suele pedirle a su director que lo envíe de corresponsal a Londres”.

Arturo San Agustín

Foto de Marie Hansen (1944).
 

Plumas y pullas (XXIV)



“Cada uno lee el periódico de sus opiniones; es decir, cada español se entretiene en hablar consigo mismo. La discusión perpetua es un perpetuo diálogo, y el periodismo, consagrado a mantener perpetuamente vivo ese diálogo en la sociedad, da precisamente por resultado un monólogo perpetuo. ¿Queréis saber lo que es un periódico? Pues un periódico es la voz de un partido que está siempre diciendo a sí mismo: Santo, santo, santo”.

Juan Donoso Cortés
“Interpelación al discurso sobre la situación de España”
30 de diciembre de 1850


“Malos días son éstos para los diarios y los redactores de ellos. […] Cuántos lectores suyos hay en España son sus lectores no por mejorar su juicio, sino por recrearse viendo sobre el papel, impreso con mayor elocuencia, su propio sentir: que el público sólo ama su opinión y sólo a ella escucha y favorece, y de cualquiera otra murmura y se aparta; de donde viene a resultar que para un diario combatir las preocupaciones y afrontar a la masa es decrecer en recursos y morir”.

Isidoro Fernández Flórez
Discurso de recepción ante la Real Academia Española (1898)


“Fijaos en los directores de vuestras revistas populares. Yo he tratado a uno o dos de los más liberales. Les asusta imprimir una frase, una frase redonda, una frase expresada libremente. Quieren conseguir treinta mil suscriptores, y harán cualquier cosa para conseguirlos. Consultan al D.D. [doctor en teología] y a todas las letras del alfabeto antes de imprimir una frase”.
Henry David Thoreau
16 de noviembre de 1858

Foto de Alfred Eisenstaedt. Kansas,1942.