Plumas y pullas (CXXII)





“El periodista no posee hoy los corazones y es sospechoso a los ojos”.
 
Isidoro Fernández Flórez, Fernanflor


“El periodismo es un oficio muy ingrato. Es difícil encontrar en este oficio algún afecto. Es imposible sentirse querido”.

Ramon de Franch
(atribuido por Josep Pla)


“Ciertamente ha habido épocas en las que los periodistas han tenido muy mala fama. La de ahora tampoco es de las mejores”.





Plumas y pullas (CXXI)



“Muchos han sido en su larga vida los defectos, yerros y pecados de la prensa, incluso en lo que atañe a vicios de expresión. Pero no hay obra de humanos que no tenga fallas. Sólo los sectarios ‘perfeccionistas’ creyeron en la posibilidad de un mundo sin pecado, y parece que la creencia no tuvo muchos adeptos”.

Clemente Cimorra
Historia del periodismo


“El tipo del periodista perfecto es imposible. Puede aceptarse la existencia de un abogado que conozca al dedillo los códigos, y la de un médico que domine la ciencia de curar, y la de un carpintero que haga unas mesas prodigiosas. Pero no puede aceptarse ni en hipótesis que un señor abarque todas las ciencias y todas las artes. Esto es desconsolador, y yo lo advierto ahora más que nunca”.

Wenceslao Fernández Flórez
“Vicente Pastor”
Toros
 

“Es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional”.


Gabriel García Márquez
 
 
“El periodismo si ha de ser libre para ser digno, debe también ser digno si quiere ser libre: que tanto abate y encoje el albedrío la tiranía ajena como el yugo de los vicios propios.
No ha llegado la prensa de España a las alturas en que la vemos fuera: tampoco ha descendido a las bajezas con que nos escandalizan los extraños. No lloremos por perder las unas si han de venir mezcladas con las otras.
Mucho se ha limpiado el periodismo de sus pasiones con la mudanza de los tiempos y costumbres: algo le falta para ser perfecto”.

Eugenio Sellés
Discurso de ingreso en la Real Academia Española
(2 de junio de 1895)
 


Plumas y pullas (CXX)






“La prensa lleva en sí misma el germen de todos sus vicios y de todas sus corrupciones”.

Edmundo González-Blanco


“Buscad manchas al sol: buscad pecados a la Prensa”.

Miguel Moya




Plumas y pullas (CXIX)




“Si uno pudiera a lo menos
dar gusto a todos y en todo,
hoy que no hay dos hombres buenos
que piensen del mismo modo,
porque la discordia fiera
anda demasiado lista,

¡gran dicha fuera
ser periodista!

Con cuatro mil suscriptores
y lo que suelto se vende,
y sin pagar redactores
ni periódicos de allende,
ni taquígrafo siquiera,
ni regente, ni cajista,

¡gran dicha fuera
ser periodista!

A no haber reclamaciones,
ya del cómico quejoso,
ya de poetas ramplones,
ya de un jefe quisquilloso,
ya ¡gran Dios! de un calavera
deslenguado y quimerista

¡gran dicha fuera
ser periodista!

Mas con esa vida amarga,
sin mil cuitas que no nombro,
tan insoportable carga
lleve el diablo sobre el hombro.
Aunque tenga más dinero
que el más ladrón prestamista.

¡no más; no quiero
ser periodista!”.

Manuel Bretón de los Herreros



“¡Qué buena ocupación, la de periodista a fines del siglo veintinueve!”.

Julio Verne



Plumas y pullas (CXVIII)





“La Prensa del porvenir no necesita telegramas, ni telefonemas, ni cartas, ni corresponsales.
El siglo XIX fue el siglo del telégrafo y el teléfono. El siglo XX es el siglo del Fotocinematotelefonógrafo.
¿Y eso qué es? Pues nada, la última maravilla, la cumbre de los descubrimientos de la electricidad, el ‘non plus’ de la telegrafía, de la telefonía, de la fotografía, de la cinematografía, de la chismofonía. ¡El invento del siglo, en fin!
No es obra de Edison, sino del mismísimo Lucifer.
El primero de los resultados del fotocinematotelefonógrafo es la muerte violenta de la Prensa periódica. Se acabaron  esas hojas diarias, encargadas un día de la difusión del progreso; se acabaron las informaciones, los artículos, los telegramas, los telefonemas; se acabaron las letras de molde. La Prensa ha muerto. ¡Viva la Prensa! […] El Fotocinematotelefonógrafo, con sólo oprimir un resorte, ofrecerá a la vista y al oído del abonado la sección que prefiera del periódico. […] El aparato reproduce esos sonidos y esas imágenes, con exactitud tan perfecta, que al admirar aquella maravilla, se duda, como le ocurre a Tenorio, ante las legendarias tumbas, si es realidad o delirio. Cuando el abonado quiere enterarse de la sesión del Senado, por ejemplo, oprime el botón de la Cámara de edad, y surge ante su vista el viejo palacio de doña María de Molina, con una temperatura de cuarenta y cinco centígrados. En los escaños aparece la venerable figura de Rodríguez San Pedro, esa siempreviva parlamentaria, que está consumiendo un turno en contra, turno comenzado en la anterior legislatura y que continuará en la siguiente, cuando al curioso espectador vuelva a ocurrírsele oprimir el botón de Montero Ríos.
El aparato reproducirá con la más escrupulosa fidelidad, como las sesiones parlamentarias y los Consejos de ministros, el último incendio y la postrera inundación, los sucesos más sensacionales, los crímenes más atrayentes. […]
¡Todo, todo sin la intervención de los aborrecibles periodistas, falseadores de la verdad, enemigos de la tranquilidad pública, perturbadores del orden, a quienes se ha combatido desde algunos centros oficiales con el más santo de los odios africanos, hasta lograr así su destrucción definitiva, por obra y gracia del fotocinematotelefonógrafo!”.

M. Martín Fernández
“La prensa del porvenir”
El libro de la prensa (Madrid, Renacimiento, 1911)



Plumas y pullas (CXVII)




“¡Todo es confusión y trastorno en el reino periodístico...! ¡Tantos hermanos muertos y epitafiados...!”.



“Se sabe de otros que están luchando con la muerte a brazo partido, porque no gustan de ser epitafiados; pero no hay remedio […]”.



“Todo esto vino a parar
en humo, polvo y gusanos,
y así tienen que finar
los periódicos hermanos.”



“Que la falta de dinero
le mató, es muy evidente:
¡Válgate Dios, cuánta gente
del gremio periodical
va a sucumbir a este mal...!
No queda ningún viviente”.




Plumas y pullas (CXVI)





“El periódico, ese informe diario de la estupidez y la brillantez de la especie, nunca antes había faltado a una cita. Ahora había fallecido”.

Tom Rachman
Los imperfeccionistas


“¡Vivir sin periódicos! ¿Pero eso es posible?”

José Francos Rodríguez
Discurso ante la Real Academia Española
(16 de noviembre de 1924)


“¿Qué hacer con la muerte del periodismo? Dar la noticia”.

Arcadi Espada
Periodismo práctico


“Cuando ya no haya adelantos que propagar, injusticias que denunciar, débiles a quienes amparar, fuertes a quienes contener, entuertos que enderezar, aspiraciones que defender, teorías que discutir, verdades que investigar, leyes que combatir y hombres que mejorar… Entonces, en el último periódico, el último periodista escribirá esta gacetilla:
‘Para dedicarse a la felicidad de vivir deja de pertenecer a la redacción de este periódico, don Fulano de Tal, que era su único redactor’”.

Rafael Mainar
El arte del periodista


 

Plumas y pullas (CXV)




“Los diarios con millones de lectores forman parte de los gigantes familiares. Un día, la muerte de uno de ellos se produce y, ante este drama que afecta a sus costumbres, el público no comprende nada. Nadie se daba cuenta de que iba muriendo poco a poco, pues la variedad de sus artículos parecía intacta, y su difusión, a menudo, no había disminuido. Tal fue la gran sorpresa ante la caída de semanarios norteamericanos, los más grandes del mundo, tales como: Collier’s, desparecido en 1956, que vendía 4 millones de ejemplares; el Saturday Evening Post, suspendido en 1969, 6 millones; Look, interrumpido en 1971, 6,5 millones.
Cuando ciertos especímenes, los más enormes de una especie, desaparecen de esta forma, recuerda uno naturalmente a los diplodocus: cincuenta toneladas, una variación que fue desde la talla de una gallina a la de una casa, ochenta millones de años de existencia, el triunfo del reino animal. Desaparecieron hasta el último de la especie y fueron sustituidos por débiles mamíferos.
Al mismo tiempo, las sorpresas producidas por la caída de los semanarios-diplodocus han hecho surgir cada vez tristes predicciones como la del fin inminente de la prensa escrita. Pero el conocimiento de las verdaderas causas de la desaparición de los colosos continúa siendo tan imperfecto para los semanarios como para los reptiles.
¿Quedaron a la merced de enemigos más ágiles, los diplodocus que se habían hecho enormes y que habían perdido su movilidad? ¿Reaccionaba demasiado lentamente su minúsculo cerebro separado de un macizo cuerpo por un desmesurado cuello? ¿Quedaron vulnerables a la menor epidemia al quedar hipertrofiados? ¿La aparición de criaturas mejor adaptadas a un medio ambiente en transformación firmó su sentencia de muerte? O, en fin, según la última teoría, ¿era tan débil la cáscara de sus huevos que les impedía llegar a la última fase de la evolución?”.

Jean-Louis Servan-Schreiber
El poder de la información
(Dopesa, Barcelona, 1973)