Plumas y pullas (CX)





“Pues el periodista suele llegar a las redacciones rebelde y sin desbravar, creyéndose las películas”.

Pedro Sorela
El sol como disfraz


“Journalists see themselves, as Humphrey Bogart put it in the movie “Deadline USA,” as performing “a service for public good.” The public doubts that romantic self-image and thinks journalists are either deluding themselves or lying”.



“[…] el argentino, a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. […] Aforismos como el de Hegel ‘El Estado es la realidad de la idea moral’ le parecen bromas siniestras. Los films elaborados en Hollywood repetidamente proponen a la admiración el caso de un hombre (generalmente, un periodista) que busca la amistad de un criminal para entregarlo después a la policía; el argentino, para quien la amistad es una pasión y la policía una mafia, siente que ese ‘héroe’ es un incomprensible canalla”.

Jorge Luis Borges
Evaristo Carriego


“Superman, Spiderman, Tintín y otros héroes con disfraz de periodistas son rehenes de un orden político y económico, donde el civismo y la ética tienen un papel secundario”.

Xavier Mas de Xaxàs
Mentiras. Viaje de un periodista a la desinformación


“Somos los malos de la película, los chivos expiatorios arrogantes y cínicos”.

Manuel Leguineche

Plumas y pullas (CIX)


Zoología periodística



 

"El calamar se parece al periodista en dos cosas fundamentales: en que puede tomar a voluntad el color que más le convenga y en que se defiende con la tinta”.

Julio Camba
El Sol, 26 de agosto de 1924


 
“Vmd. me dirá: […] ¿qué conexión tienen los perros con los periodistas? ¿Que si tienen? ¿Pues no está vmd. viendo que no hay una cosa más parecida, y que ellos como los perros ladran , muerden, rabian , revuelven los estercoleros, y traen á los vecinos en continuo susto y en perpetua agitación ? Y no para en esto el daño, sino que cuando juzgan que sus ladridos no son bastantes para causar todo el mal que quisieran, destacan una garulla de ciegos y mujerzuelas que se desgañitan por las calles, publicando por dos cuartos una multitud de anécdotas escandalosas, que no se han podido despachar en una librería por ocho ó diez.
Pero lo que me hace creer, que la rabia periodística es la más cruel de las rabias, es que muerden a diestro y a siniestro; pierden hasta el sentido común, y muchas veces se muerden a sí mismos”.

Manuel José Centeno
Carta XX


“Ello no se puede negar que un periodista es un ser muy bien criado, si se atiende a que no tiene voluntad propia; pues sobre ser bien criado, debe participar también de calidades de los más de los seres existentes: ha menester, si ha de ser bueno y de dura, la pasta del asno y su seguridad en el pisar, para caminar sin caer en un sendero estrecho, y como de esas veces fofo y mal seguro; y agachar como él las orejas cuando zumba en derredor de ellas el garrote. Necesita saberse pasar sin alimento semanas enteras como el camello, y caminar la frente erguida por medio del desierto. Ha de tener la velocidad del gamo en el huir para un apuro, para un día en que Dios disponga lo que él no haya puesto. Ha de tener del perro el olfato, para oler con tiempo dónde está la fiera, y el ladrar a los pobres; y ha de saber dónde hace presa, y dónde quiere Dios que hinque el diente. Le es indispensable la vista perspicaz del lince para conocer en la cara del que ha de disponer lo que él debe poner; el oído del jabalí para barruntar el runrún de la asonada; se ha de hacer, como el topo, el mortecino, mientras pasa la tormenta; ha de saber andar, cuando va delante, con el paso de la tortuga, tan menudo y lento que nadie se lo note, que no hay cosa que más espante que el ver andar al periodista; ha de saber, como el cangrejo, desandar lo andado, cuando lo ha andado de más, y como de esas veces ha de irse sesgando por entre las matas a guisa de serpiente; ha de mudar camisa en tiempo y lugar como la culebra; ha de tener cabeza fuerte como el buey, y cierta amable inconsecuencia como la mujer; ha de estar en continua atalaya como el ciervo, y dispuesto como la sanguijuela a recibir el tijeretazo del mismo a quien salva la vida; ha de ser, como el músico, inteligente en las fugas, y no ha de cantar de contralto más que escriba con trabajo; y a todo, en fin, ha de poner cara de risa como la mona. Esto con respecto al reino animal”.

Mariano José de Larra
 [El maestro, también en el arte de confeccionar pullas, añade a esta zoología, una botánica y una mineralogía periodística en “El hombre pone y Dios dispone, o lo que ha de ser el periodista”. Revista Española, núm. 180, 4 de abril de 1834]


Fotografía: El primate asesino de 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) lee en la prensa las útimas declaraciones de Zaratustra.

Plumas y pullas (CVIII)




“Había en El Sol una sala reservada para que se reunieran por las tardes Urgoiti y los otros miembros escogidos del Consejo de Administración, el director y los redactores o colaboradores más importantes. Los periodistas de mesa, los verdaderos periodistas, despechados porque no tenían acceso a ella, le llamaban despectivamente el Olimpo. Durante la dictadura de Primo de Rivera se armaron en el Olimpo grandes discusiones entre Marte, que era Maeztu, Araquistain, que era Vulcano, y otras no menos importantes minervas. […] si en el Olimpo de Júpiter los dioses solían andar a la gresca, qué no se hubiera dicho si del Olimpo de El sol salen dos intelectuales desafiados como de una taberna”.

Corpus Barga
Los pasos contados. IV.
Los galgos verdugos



“[Robert Rutherford McCormick, editor del Chicago Tribune] Había convertido su periódico en una especie de feudo fuera de las leyes comunes: por ejemplo, había impuesto su propio barbero a todos los redactores y si uno de estos osaba casarse con una chica que no le gustaba, lo despedía. Simpatizó conmigo […]. Cuando me despedí de él, para darme a entender que le había caído bien me dijo: ‘Procure que me informen de su muerte, cuando se produzca. Publicaré la noticia en el Tribune con un comentario favorable’. Tenía por lo menos treinta años más que yo”.

Indro Montanelli
Memorias de un periodista.
Testimonio recogido por Tiziana Abate


“Un director de periódico -me contó una vez un veterano periodista estadounidense- es a veces como un chef que llega a última hora a la cocina de su restaurante, se sube a una silla frente a los fogones, se baja la cremallera de los pantalones y se mea en la olla de la sopa, en la que llevan trabajando todo el día sus ayudantes, al grito de ‘la estoy mejorando’”.



 “La tentación asamblearia, tan frecuente en la España posfranquista de entonces, también estuvo presente entre los que discutían el Estatuto, que consideraban que El País podía dirigirse por plebiscito; Engels le sirvió a Cebrián para argumentar contra esa tentación. El director había leído la correspondencia privada del compañero de Marx. Le decía Engels a un amigo: ‘Me preguntas cómo se comportaba Karl Marx como director de periódico y yo te quiero aclarar que se comportaba de la única manera posible cuando se dirige un periódico que tiene la vocación de mantener una línea editorial coherente y además ha de estar todos los días a una hora temprana en los puntos de venta: ejerciendo la dictadura total del director”.

Juan Cruz
Una memoria de El País


“Ser director de periódico no es lo mismo que ser periodista, en absoluto. A menudo es incluso peor”.



Fotografía de Buffalo Bill. Los directores de periódicos vienen a ser algo así como soldados, cazadores de búfalos y showmen en el Wild West.

Plumas y pullas (CVII)


Esnobismos periodísticos


“Todos ellos eran periodistas de renombre: la casta privilegiada a la que se consentía el uso de la primera persona, a la que se pedía opinión, los que llevaban una vida apasionante y empezaban sus artículos con frases como: ‘Cada vez que me invitan a Cartagena de Indias…’, ‘en mi último viaje a Nueva York…’, ‘vengo de París y…’”.

Bruno Galindo



“El lector conocerá, seguramente, la historia de aquel hombre que, no poseyendo otro título ni otra distinción, se hizo poner en sus tarjetas un letrero que decía: ‘Suscriptor de El Imparcial’. Esta historia […] es toda la historia de una vanidad […]”.

Julio Camba
"El perro chico"
Playas, ciudades  y montañas
 

“El señor Miró i Folguera se valía, para ponerse al corriente de las cosas del mundo, del Times de Londres. Por eso iba siempre con cuatro o cinco días de retraso. Lo que decía el Times era para él artículo de fe; lo que no decía, no existía. Así le sucedió no creerse que se había declarado la guerra hasta que el Times llegó a sus manos con la noticia. Como llegó con retraso, a causa del desorden que había en todas partes, fue el último hombre de Barcelona en enterarse. Entonces le dijo un amigo mío:
-Así que usted, señor Miró, no se cree lo que dice Las Noticias…
-Así, así… -contestó con aire enigmático, de misterio”.

Josep Pla
Madrid, 1921. Un dietario


“[Joe Gould] Viste ropa desechada por sus  amigos. Invariablemente el abrigo, el traje, la camisa y hasta los zapatos le vienen dos tallas grandes, pero él los usa con una especie de desenfado abatido. ‘Míreme’, dice. ‘Lo único que me queda bien es la pajarita’. En los días más crudos de invierno  se pone una capa de periódicos entre la camisa y la camiseta. ‘Soy un esnob’, dice; ‘uso solamente el Times’”.

Joseph Mitchell
 

Plumas y pullas (CVI)






“Probablemente es usted un hombre que tiene algunas cosas que decir y que no tiene todavía dominado el modo de decirlas. Lo más urgente, en su caso sería aclarar el estilo, ordenarlo, descargar las cosas y ponerlas una detrás de otra. Ahora bien: quizá habría una manera de aclarar el estilo: sería una temporada de periodismo. Tendría que aprender a redactar gacetillas. ¿Comprende?
-Perfectamente.
-El periodismo es un mal oficio, y yo le aconsejo que, una vez que le haya sacado el jugo se salga de él. Pero el periodismo es útil porque obliga a ver las cosas directamente y a describirlas de una manera clara y sencilla. Se tendrá que contentar con lo que le den, que será bien poca cosa. Quizá no pueda pagar la pensión. Pero no hay más remedio…”.

Josep Pla
El cuaderno gris
 

“[…] todos ellos consideraban el periódico como un motel donde se pasa la noche en su ruta hacia el triunfo final. El objetivo era conseguir empleo en un periódico, permanecer íntegro, pagar el alquiler, conocer ‘el mundo’, acumular ‘experiencia’, tal vez pulir algo el amaneramiento de tu estilo… luego, en un momento, dejar el empleo sin vacilar, decir adiós al periodismo, mudarse a una cabaña en cualquier parte, trabajar día y noche durante seis meses, e iluminar el cielo con el triunfo final. El triunfo final se solía llamar La Novela”.

Tom Wolfe
“El juego del reportaje”
El nuevo periodismo



"Al escritor que escribe en los periódicos el público le hace periodista por muchos libros que publique".

“El escritor que acaba periodista es un feroz enemigo de todos los escritores. Sobre todo de aquellos que le conocieron como tal”.

José Carlos Llop
Diarios, 1986-1995



Plumas y pullas (CV)




“Amigo mío, un periodista es un acróbata, tienes que acostumbrarte a las servidumbres del oficio”.

Honoré de Balzac
Las ilusiones perdidas



Plumas y pullas (CIV)





“El que por expiación de sus pecados o por una injusta ley del destino soporta en este valle de lágrimas la pesada carga de escribir cada semana una revista de los acontecimientos que pasan o dejan de pasar en esta villa, es una de las víctimas más dignas de compasión que registra el martirologio literario. Triste es la suerte del esclavo de la noticia, del que consagra todas las horas de su existencia a la recolección más o menos fácil de mentiras creíbles y de verdades inverosímiles”.

Benito Pérez Galdós


“Queridos amigos: Si me vieran ustedes en algunas ocasiones con la pluma en la mano y el papel delante, buscando un asunto cualquiera para emborronar catorce o quince cuartillas, tendrían lástima de mí. Gracias a Dios que no tengo la perniciosa cuanto fea costumbre de morderme las uñas en casos de esterilidad, pues hasta tal punto me encuentro apurado e irresoluto en estos trances, que ya sería cosa de haberme comido la primera falange de los dedos. Y no es precisamente porque se hayan agotado de tal modo mis ideas que, registrando en el fondo de la imaginación, en donde andan enmarañadas e indecisas, no pudiese topar con alguna y traerla, a ser preciso, por la oreja, como dómine de lugar a muchacho travieso. Pero no basta tener una idea; es necesario despojarla de su extraña manera de ser, vestirla un poco al uso para que esté presentable, aderezarla y condimentarla, en fin, a propósito para el paladar de los lectores de un periódico, político por añadidura. Y aquí está lo espinoso del caso, aquí la gran dificultad”.

Gustavo Adolfo Bécquer



“¡Ese maldito
periódico… Si él no acaba,
tiene de acabar conmigo.
Cuartillas y más cuartillas…
Nada basta. Es un abismo.
Y ya se ve, aunque se llenen
ocho columnas de ripio,
para llenar las que restan
es fuerza sudar el quilo,
si uno ha de escribir de modo
que no mate de fastidio
al benévolo lector:
¡Y cada día lo mismo!
¡Es mucho afán!”.

Manuel Bretón de los Herreros
La redacción de un periódico


Fotografía de los talleres del Omaha World-Herald. El martirio de los periodistas: escribir en bobinas de papel continuo.