Grafologías. José Francos Rodríguez


 
¿Para qué molestar al perito calígrafo si el diagnóstico es evidente? La iniciales del nombre y del apellido dibujan el palio que abrigaron en vida al diputado, director de Correos y Telégrafos, alcalde de Madrid, gobernador civil de Barcelona, ministro de Instrucción Pública y de Gracia y Justicia, presidente de la Sociedad General de Autores y del Círculo de Bellas Artes, senador vitalicio y miembro de la Real Academia Española. Dicen que al prohombre del sistema de la Restauración y del encasillado todavía le quedó tiempo para ejercer el periodismo. Y, efectivamente, pasó por algunas de aquellas redacciones que eran sucursales de la subdirección general del Gran Cambalache o de la comisaría de Abastos y Abarrotes. La eficacia del funcionario fue recompensada por el gremio con la presidencia perpetua de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Sí, perpetuarse, eternizarse, inmortalizarse fue su ambición. Lo dejó todo dispuesto: diseñó con la f de Francos su panteón y ordenó ser embalsamado en la hora de la muerte. La momia tiene hoy una calle en Madrid, más larga que ancha, más plebeya que aristocrática, y también una cripta en la línea 7 del ferrocarril metropolitano. 

 
http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003098020&page=17

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno.. Me río o lloro? Que desafortunados comentarios finales sobre este hombre D.JOSE FRANCOS RODRÍGUEZ