Serge Gainsbourg se conforma aquí con un taza de café, porque es evidente que lo que de verdad deseaba era beberse la piel couleur café de la mujer que se cimbrea a su vera. No tardaría mucho en aparcar la contención y escandalizar al mundo, torrefactándose junto a Jane Birkin en Je t'aime, moi non plus.
Yeyé de Cádiz convirtió Color café en rumba.








Con la cara bien, pero que bien tiznada, Rita Montaner se transformó en el negro calesero que cantó por vez primera aquello de "¡Ay, Mamá Inés! ¡Ay, Mamá Inés! Todos los negros tomamos café...".